Plasma de convalecientes para el tratamiento de pacientes con COVID-19

Ano de publicação: 2021

INTRODUCCIÓN:

Los hemoderivados de personas convalecientes de enfermedades, obtenidos mediante la extracción de sangre total o plasma de un paciente que ha sobrevivido a una infección previa y ha desarrollado inmunidad humoral frente al patógeno responsable de la enfermedad en cuestión, representan una posible fuente de anticuerpos específicos de origen humano. La transfusión de este tipo de hemoderivados podría neutralizar el patógeno y eventualmente conducir a su erradicación de la circulación sanguínea.

Se han utilizado diferentes hemoderivados de personas convalecientes para lograr la inmunidad pasiva adquirida artificialmente:

(i) sangre entera de convalecientes (CWB), plasma de convaleciente (CP) o suero de convaleciente (CS); (ii) inmunoglobulina (Ig) humana combinada para administración intravenosa o intramuscular; (iii) Ig humana de alto título; y (iv) anticuerpos policlonales o monoclonales. 4,5 En este contexto, el uso de transfusiones utilizando plasma de personas convalecientes que hayan padecido COVID-19 surgió como una alternativa terapéutica atractiva que fue sometida a su utilización y desarrollo experimental desde los inicios de la pandemia por SARS-CoV-2.

OBJETIVO:

El objetivo del presente informe es evaluar parámetros de eficacia, seguridad, conveniencia y recomendaciones disponibles acerca del empleo de plasma de convalecientes para el tratamiento de pacientes con COVID-19.

MÉTODOS:

Se realizó una evaluación de tecnología sanitaria, basada en evidencia proveniente de revisiones sistemáticas vivas y guías de práctica clínica de alta calidad metodológica para brindar parámetros actualizados y balanceados que sean de utilidad para la toma de decisiones en los diferentes niveles de gestión.

RESULTADOS:

Se identificaron dos revisiones sistemáticas que cumplen con los criterios de inclusión del presente informe y que reportan resultados. La mayoría de los estudios identificados presentan limitaciones metodológicas significativas que podrían haber introducido sesgo a sus resultados. La revisión sistemática de PAHO realizó un análisis de sensibilidad excluyendo aquellos estudios caracterizados como con alto riesgo de sesgo. Dicho análisis mostró que los resultados de algunos desenlaces se modificaron sustancialmente. Por esta razón, dicha revisión, reporta las estimaciones de efecto del subgrupo de estudios con bajo riesgo de sesgo para los desenlaces “mortalidad”, “ventilación mecánica” y “eventos adversos severos”. La mayoría de los estudios (18/20) incluyeron pacientes gravemente enfermos, como muestra la tasa de mortalidad en los grupos de control, que oscila entre el 10% y el 53%. Los estudios restantes en pacientes con síntomas de aparición reciente, notificaron una tasa de mortalidad del brazo de control entre 5% y el 6,6%.

CONCLUSIONES:

El uso de plasma de convalecientes para el tratamiento de pacientes con COVID-19 no reduce la mortalidad ni los requerimientos de ventilación invasiva (alta certeza ⨁⨁⨁⨁), y probablemente no mejora la velocidad de resolución de los síntomas (moderada certeza ◯⨁⨁⨁). Por otro lado, el plasma de convalecientes probablemente aumente los eventos adversos severos (moderada certeza ◯⨁⨁⨁). El cuerpo de evidencia actual no sugiere la existencia de un efecto diferencial del plasma de convalecientes en pacientes con enfermedad leve de reciente comienzo. Su recolección, preparación y producción es dificultosa y requiere una alta movilización de recursos económicos y humanos. El costo comparativo de esta intervención es elevado. La importancia de las barreras identificadas sería sustancialmente mayor si se planteara el empleo de plasma de convalecientes para pacientes leves de reciente diagnóstico. Las guías de práctica clínica identificadas recomiendan no utilizar plasma fuera del contexto de ensayos clínicos correctamente diseñados.

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