¿Cuál es el efecto de consumir leche de vaca entera en comparación con leche reducida en grasa, en la malnutrición por exceso de niños y niñas de entre 1 a 6 años?

Ano de publicação: 2020

INTRODUCCIÓN:

La obesidad es un importante problema de salud pública a nivel global y también en Chile, con un porcentaje de obesidad y sobrepeso en adultos de un 75%, y en niños y niñas preescolares de un 25% de obesidad y 26% de sobrepeso (1,2). Por otro lado, según los datos de población bajo control a diciembre 2019 de la atención primaria de salud pública, de las niñas y niños de 1 a 6 años controlados, el 35,3% presenta mal nutrición por exceso, de los cuales un 11,9% tienen obesidad y un 23,4% con sobrepeso (3). Parte de esta tendencia se podría explicar como resultado de una modificación en los patrones de consumo de la población chilena (4,5), incrementando el consumo de alimentos de alta densidad energética, con altas cantidades de azúcar añadida y grasas saturadas, junto con un bajo consumo de alimentos saludables, como frutas, verduras y leguminosas. En el caso de los lácteos, el promedio de consumo en preescolares está dentro de lo recomendado según las Guías de Alimentación hasta la Adolescencia (6), llegando a aproximadamente tres porciones diarias (700 ml/día), con una ingesta elevada de lácteos medios en grasa (semidescremados), los que contienen altos niveles de hidratos de carbono (7). Chile ha sido pionero en la implementación de programas alimentarios para la protección de su población, con el Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC), iniciado en los años 50s (8). Este programa cumple con el propósito de “mantener y mejorar el acceso a alimentos sanos y seguros, así como de mejorar el estado nutricional de gestantes, madres que amamantan, niños y niñas menores a 6 años y menores a 25 años con diagnóstico de errores innatos del metabolismo” (9). Dentro el subprograma PNAC Básico, se encuentran los productos: Purita Fortificada, la que se entrega a menores de 18 meses y Purita Cereal, dirigido a niños y niñas de entre 18 a 71 meses. El primero es leche de vaca en polvo, instantánea con 26%1 de materia grasa, fortificada con vitamina C, hierro, zinc y cobre, libre de gluten. El segundo es un alimento en polvo para preparar una bebida láctea instantánea en base a leche semidescremada y cereales, fortificada en vitaminas y minerales, reducida en grasa, y alta en calcio y vitamina C y E (9). En su momento se optó por un alimento semidescremado para Purita Cereal, esperando que esto disminuyera la alta prevalencia de obesidad infantil chilena (10).

OBJETIVO DE ESTA SÍNTESIS:

Informar la toma de decisiones respecto al efecto que tiene el consumo de leche descremada sobre la mal nutrición por exceso en niños y niñas, en comparación con la leche entera. Se presentan los principales hallazgos encontrados en la evidencia recopilada, además de algunas consideraciones sobre la implementación relacionadas a la intervención estudiada.

RESUMEN DE LOS HALLAZGOS:

Esta síntesis busca aportar evidencia sobre el efecto que tendría el consumir leche entera de vaca, en comparación con leche reducida en grasa (semidescremada y descremada), en el IMC de niños y niñas de 1 a 6 años. Se realizó una búsqueda de Revisiones Sistemáticas (RS) que compararan el efecto de consumir leche entera de vaca, versus el consumo de leches reducidas en grasas en población infantil (ver Anexo 1: estrategia de búsqueda). Se incluyeron RS publicadas en todos los idiomas y sin restricción de año de publicación. Se excluyeron estudios que evaluaran el efecto sobre la cantidad total de grasa consumida. Se utilizó como comparador el consumo de leche reducida en grasa (descremada y semidescremada). Al realizar la búsqueda, los títulos y resúmenes fueron seleccionados por dos revisores, discutiendo cada uno de los disensos encontrados con el otro revisor. Inicialmente, se encontraron 5 RS, de éstas, se excluyeron 4 por no responder a la pregunta de investigación. Además, se complementó con una búsqueda manual, identificándose 1 RS más que cumplía con los criterios de inclusión.

DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS DE EFECTO:

Los estudios incluidos en esta síntesis no mostraron asociación entre un mayor consumo de grasa láctea y aumento en el IMC. Sin embargo, se observaron resultados heterogéneos respecto a la direccionalidad de la asociación entre leche entera e IMC, donde algunos estudios mostraron una cierta asociación estadísticamente significativa entre mayor consumo de grasa láctea y menor IMC, mientras que otros reportaron no tener significancia estadística. En el caso de los estudios que mostraron cierta asociación significativa, los mecanismos que podrían explicarla serían los siguientes: los niños y las niñas reemplazan las calorías no proporcionadas por la leche reducida en grada por alimentos menos saludables, un mayor consumo de grasa de la leche podría inducir saciedad a través de la liberación de colecistoquinina y péptido similar al glucagón 1 reduciendo así el deseo de otros alimentos calóricamente densos; o que la menor saciedad induzca un mayor consumo de leche descremada (26). Las revisiones sistemáticas incluidas mostraron la falta de ECAs que analicen los efectos del consumo de leche entera e IMC en el grupo estudiado. La mayor parte de los estudios incluidos en las revisiones sistemáticas de esta síntesis corresponden a diseños transversales, por lo que es necesario ser cauteloso en la interpretación de los datos provenientes directamente de las revisiones sistemáticas, ya que no se puede descartar causalidad reversa o confusión por indicación, es decir que los padres con niños o niñas con mayor IMC seleccionen leches reducidas en grasa a propósito del estado nutricional de su hijo o hija o viceversa, que aquellos con hijos o hijas con menor IMC o IMCz escojan leches enteras, tal como señalan los autores de la RS analizada (26).

CONSIDERACIONES DE IMPLEMENTACIÓN:

Consideraciones de Aplicabilidad: Chile cuenta con vasta experiencia en la implementación de programas alimentario-nutricionales, por lo que existe una organización establecida respecto a la elaboración y distribución de los alimentos incluidos en estos programas. Por lo anterior, reformular los ingredientes de uno de estos alimentos, no debería implicar cambios organizacionales importantes. Es importante destacar que los resultados obtenidos en esta síntesis podrían discernir con la información disponible a la fecha respecto a que la leche descremada es una alternativa más saludable para niños y niñas. Por otro lado, se encontraron pautas alimentarias donde se promovía el consumo de leche entera en menores de 5 años (27,28) y otras sólo lo hacían para los menores de 2 o 3 años (29,30). Lo anterior, sumado a la muy baja certeza de la evidencia aquí presentada, hacen prudente sugerir que, en caso de utilizar leche entera en la Purita Cereal, se genere difusión de la evidencia, se convoque a los actores de interés, y en conjunto elaborar argumentos y materiales educativos que convenzan tanto a los profesionales de salud como a la población general.

Consideraciones Económicas:

Chile fue pionero en la región en la entrega de programas de alimentación, ya que se estableció tempranamente la relación entre desnutrición calórico-proteica primaria y desarrollo cognitivo, lo que a su vez impacta en el capital humano y económico del país (31). En las últimas décadas, Chile ha presentado una transición nutricional, pasando desde altos niveles de desnutrición en los años 70s, a ser uno de los países con prevalencia más alta de obesidad a nivel mundial, en adultos y niños (32,33). Así como la desnutrición infantil tiene implicancias a largo plazo en el desarrollo y recursos humanos de los países, la obesidad infantil también implica gastos económicos para la familia, comunidad y los países(34), por lo que los programas alimentarios nutricionales en Chile deben adaptarse a la realidad nutricional que atraviesa el país.

Consideraciones de Equidad:

En Chile, los programas alimentarios están enfocados en cubrir necesidades alimentario y nutricionales de las poblaciones más vulnerables, como lo son las personas de nivel socio-económico más bajo, mujeres, adultos mayores, niños y niñas (8). Los programas de alimentación nacionales aseguran que las personas más desprotegidas y de menor nivel socio-económico tengan acceso a una alimentación saludable, balanceada e inocua, lo que promueve un mejor desarrollo cognitivo y fortalece el sistema inmune. Además, de contribuir a un peso adecuado, tanto para adultos, como para los niños y niñas (8,36,37). Por lo que, mejorar el alimento que se entrega a población vulnerable puede tener un impacto positivo en la equidad.

Consideraciones de Monitoreo y Evaluación:

Chile tiene experiencia en el monitoreo y seguimiento de los programas alimentarios locales, por lo que la reformulación de los productos podría suponerse que no se requerirá estrategias de monitoreo diferente a las actualmente implementadas (8), considerando que los programas alimentarios incluidos en el PNAC tienen una cobertura promedio de un 70% (10). Sin embargo, dado que existe reconocimiento de que la ingesta de la leche entera es menos saludable que la baja en grasa, es necesario establecer un monitoreo de la implementación y una evaluación de los resultados más acuciosa, de modo de incorporar mejoras o corregir desvíos respecto a las metas propuestas. Una consideración importante de monitoreo luego de implementado los cambios de grasa láctea en el PNAC básico, sería medir posibles cambios en el IMC de los niños y niñas beneficiarias, para así evaluar un posible impacto de esta intervención. Dado que con la limitada evidencia disponible no es posible llegar a un consenso, es importante continuar monitoreando la publicación de nueva evidencia relacionada a la posible asociación entre grasa láctea e IMC y composición corporal, así como también de su posible impacto en biomarcadores de lípidos sanguíneos, como el colesterol.

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