Oxicodona para el manejo del dolor oncológico

Ano de publicação: 2019

INTRODUCCIÓN:

El dolor oncológico es generalmente crónico, de origen inflamatorio o neuropático, y se caracteriza por un realce de la sensación del dolor a los estímulos nociceptivos. A.

Cuadro clínico:

No representa una entidad clínica única y homogénea y su inadecuado manejo puede comportar graves consecuencias físicas, psicoafectivas y económicas tanto para el paciente como para su entorno familiar, profesional, así como de los servicios de salud. Los enfermos con dolor severo oncológico necesitan tratamiento con opioides mayores como la morfina, fentanilo, oxicodona, entre otros. B.

Tecnología sanitaria:

La oxicodona es un analgésico opioide semi-sintetico, ampliamente usado en la práctica clínica. Es un agonista total con afinidad para receptores mu (μ) y kappa (k) sin dosis techo. Está considerado dentro de los opioides potentes junto con la morfina con el cual comparte una similar estructura, así como su solubilidad, pero se le atribuye un inicio de acción más rápido debido en parte a su agonismo k medular, añadido al ya conocido μ compartido con la morfina. Su potencia analgésica dependería de la vía de administración, ya que se le atribuye un rango 0,7-1,3 mayor que la morfina vía endovenosa a diferencia de su utilización subcutánea, intramuscular o rectal.

OBJETIVO:

Evaluar la eficacia y seguridad, así como documentos relacionados a la decisión de cobertura de oxicodona para manejo de dolor oncológico.

METODOLOGÍA:

Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas: MEDLINE, LILACS, COCHRANE, así como en buscadores genéricos de Internet incluyendo Google Scholar y TRIPDATABASE. Adicionalmente, se hizo una búsqueda dentro de la información generada por las principales instituciones internacionales de oncología y agencias de tecnologías sanitarias que realizan revisiones sistemáticas (RS), evaluación de tecnologías sanitarias (ETS) y guías de práctica clínica (GPC).

RESULTADOS:

Se seleccionaron una RS y dos ECAs de fecha posterior a la RS. Adicionalmente se seleccionaron tres GPC. No se encontraron ETS o evaluaciones económicas de la región.

CONCLUSIONES:

La evidencia con respecto a oxicodona es abundante y de moderada calidad metodológica. Basado en una RS, oxicodona muestra diversos resultados de acuerdo al comparador de interés. Si bien se encuentra que en algún análisis comparado con morfina de liberación controlada sería menos beneficioso, sin embargo, en el análisis de sensibilidad se encuentra que no hay diferencias con respecto al manejo del dolor entre estas dos comparaciones. Por otro lado, un ECA incluido mostró que la morfina de liberación controlada presentaba mayor frecuencia de necesidad de terapia de rescate que nuestra tecnología de interés. Con respecto a eventos adversos, no se encontraron diferencias significativas, aparte de la frecuencia de alucinaciones que se mostró significativamente menor en el tratamiento con oxicodona de liberación controlada. Basado en dos ECAs posteriores se evidenció que oxicodona no presentó diferencias en el manejo del dolor comparado con hidromorfona, pero se mostró superior comparado con morfina. En general las GPC consideran a oxicodona como una opción de tratamiento para el manejo de dolor oncológico moderado a severo sin mencionar a esta tecnología como superior por sobre otra.

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