Cloroquina e hidroxicloroquina en infección por COVID-19

Año de publicación: 2020

CONTEXTO CLÍNICO:

La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID–19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta este 01 de abril su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 800.000 casos y la muerte 40.000 personas. El período de incubación de la infección por 2019–nCoV es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.3 La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales.

TECNOLOGÍA:

La cloroquina es una droga que se administra por vía oral para el tratamiento de la malaria y su quimioprofilaxis y es bajo estas indicaciones que se encuentra autorizado su uso según la FDA, EMA y ANMAT. Ha demostrado tener actividad in vitro contra el SARS-CoV-2 y otros coronavirus por lo que se ha reportado su uso fuera de prospecto para esta indicación. La hidroxicloroquina (una variante de la cloroquina a la que se le agrega un grupo hidroxilo) se encuentra autorizada en el contexto del tratamiento de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico y porfiria cutánea tardía. La actividad in vitro frente al SARS-CoV-2 de la hidroxicloroquina es algo mayor que la que posee la cloroquina y también se ha descripto su uso para el tratamiento de la infeccion por COVID-19 como monodroga y asociado al uso del antibiótico azitromicina.

OBJETIVO:

El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de cloroquina y/o hidroxicloroquina sola o en combinación en el tratamiento de la infección por COVID-19.

MÉTODOS:

Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas y guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes sistemas de salud.

RESULTADOS:

Se incluyeron tres ECAs, cinco estudios observacionales, tres ETS y once GPC, acerca del uso de clorloquina, hidroxicloroquina y/o hidroxicloroquina más azitromicina en el tratamiento de la infección por COVID-19.

CONCLUSIONES:

Evidencia de muy baja calidad proveniente de estudios con un alto nivel de imprecisión en sus resultados, no permitiría establecer la eficacia del uso de cloroquina, hidroxicloroquina o la combinación de hidroxicloroquina y azitromicina en la reducción de la mortalidad en pacientes con infección por COVID-19. Evidencia de baja calidad, sugeriría que la adición de hidroxicloroquina a los cuidados estándares en pacientes con infección moderada por COVID-19, se asociaría a beneficios modestos en cuanto a una mejor resolución de la infección pulmonar y menor número de días con fiebre y/o tos. Sin embargo, debe considerarse un riesgo de aparición de arritmias potencialmente mortales entre un 11% a 13% de pacientes con infección por COVID-19 que han recibido tratamiento con cloroquina (asociada a antibioticoterapia), o hidroxicloroquina asociada a azitromicina. La evidencia disponible sugiere que el riesgo de aparición de este evento adverso, en el caso de la cloroquina, se asociaría al uso de dosis más elevadas del fármaco. El Ministerio de Salud de la Argentina ha emitido recomendaciones condicionales a la aparición de nueva evidencia, en un contexto de ausencia o escasez de terapias alternativas para esta patología, a favor del uso de hidroxicloroquina sola o en combinación en casos de infección por COVID-19. Recomendaciones provenientes de entidades como la Organización Mundial de la Salud, el Centro de Control de Infecciones de los Estados Unidos (CDC), o el gobierno de Canadá, basándose en la baja calidad de la evidencia actualmente disponible, no recomiendan el uso de ninguna de estas drogas en pacientes con infecciones por COVID-19. Algunas organizaciones aclaran que su uso solo debería realizarse en el contexto de un ensayo clínico, mientras que consensos de expertos en China e Italia (Lombardía) recomiendan el uso de hidroxicloroquina sola o combinada con azitromicina. Al momento de realizar este documento es muy alta la incertidumbre asociada a la eficacia de la cloroquina y/o hidroxicloroquina, sola o en combinación con azitromicina, en el tratamiento y/o profilaxis de la infección por COVID-19, debido a que la evidencia disponible es de baja calidad metodológica y sus resultados no son consistentes entre los estudios. Esta incertidumbre, junto con aspectos acerca de su seguridad, no permiten emitir una recomendación a favor de su empleo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que dado el presente contexto dinámico - se encuentran en curso más de 60 estudios experimentales- es probable que la incertidumbre actualmente existente se reduzca en el corto a mediano plazo.

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