Diferentes tipos de barbijos como equipo de protección personal en contexto de pandemia COVID-19

Año de publicación: 2020

INTRODUCCIÓN:

En epidemias de enfermedades altamente infecciosas como el COVID-19,de transmisión por vía aérea, a través de gotas expulsadas por la boca, estornudos o tos de la persona infectada, los trabajadores de la salud tienen un riesgo mucho mayor de infección que la población en general, debido a su contacto con fluidos corporales y aerosoles generados por los pacientes. Las precauciones mediante equipos de protección personal (EPP), entre ellos los barbijos, pueden reducir el riesgo, pero existen distintos tipos de barbijos y en el contexto de la pandemia, surgen dudas acerca de su indicación para los diferentes procesos de atención. Por otra parte, existen controversias sobre la necesidad de usar barbijo en la comunidad, en el contexto de pandemias por virus respiratorios. Esto da origen a otra pregunta de investigación en este informe. Surgen dudas sobre aspectos de seguridad, eficacia y conveniencia, cuál es la duración útil de cada tipo de barbijo, las posibilidades de combinarlos con máscara facial, la factibilidad de esterilización y reutilización de los barbijos y cómo asegurarse que sean usados según las instrucciones y en forma racional. Ante las dificultades mundiales para asegurar el suministro de barbijos, se plantea la posibilidad de producción artesanal, y cuáles son los requisitos y especificaciones técnicas para que esto resulte aceptable.

Metodología:

Un equipo multidisciplinario sin conflictos de interés realizó una búsqueda bibliográfica no sistemática, clasificó y analizó la evidencia disponible. Priorizó Revisiones Sistemáticas, Guías de Práctica Clínica basadas en la evidencia y recomendaciones de OMS-OPS y el Ministerio de Salud de Argentina y otros países.

Resultados:

Según la exposición a gotas o aerosoles se recomienda que el personal de salud utilice el barbijo quirúrgico común o el barbijo N95 respectivamente. La OMS, OPS, el Ministerio de Salud de la Nación y el CDC coinciden en estas recomendaciones. Ante la falta de suministro, el N95 podría ser utilizado individualmente por más tiempo por un mismo personal de salud, mientras no esté salpicado o deformado (hasta 30 días según distintas recomendaciones). Combinar máscara facial con N95 permitiría extender su duración. La esterilización del N95 está en estudio. Un método en base a peróxido ha sido aprobado condicionalmente en EEUU. El barbijo es un producto médico que requiere registro ante ANMAT, y debe tener eficiencia filtrante, resistencia a la respiración y a las salpicaduras. Ante la faltante, en caso de aceptarse la producción artesanal de barbijos quirúrgicos como medida transitoria, debe ser confeccionado con los insumos específicos y los procedimientos de manufactura y envasado correctos. Un barbijo quirúrgico puede estar confeccionado con tres tipos de telas no tejidas de polipropileno denominadas SBPP (Spunbond), MB (Meltblown) y SMS (combinación de los dos anteriores). Por el elevado riesgo de infección, el más seguro es el de tres capas (SBPP + MB+ SBPP) o el de cuatro capas (SBPP+MB+MB+SBPP). Las telas deben tener un gramaje determinado que hace a sus características de eficiencia filtrante, la capa de MB confiere la característica hemorrepelente. El SBPP debe tener un gramaje mínimo de 18 gr o 25 gr y el MB de 25 gr. Luego de producidos, los Barbijos estarán esterilizados y sus envases deben permitir conservar dicha condición hasta su uso. Países asiáticos y EEUU han recomendado a su población general utilizar algún tipo de protección al salir a la vía pública. Esto no fue recomendado hasta el momento de realizar este informe por OMS ni por el MSAL Argentino. La decisión será tomada en base al contexto, el riesgo de contagio, los recursos disponibles y la permanente actualización de la información.

Conclusiones y Recomendaciones:

Ante un nuevo tipo de virus altamente contagioso, con incertidumbre sobre determinados aspectos de su transmisión, se desarrollan recomendaciones sobre los barbijos para el personal de salud y la comunidad que deben ser actualizadas periódicamente, a la luz de nuevas investigaciones, cambios epidemiológicos, disponibilidad de recursos y recomendaciones de las autoridades sanitárias.(AU)

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