Uso y re-uso de respiradores N95 en estados de escasez

Año de publicación: 2020

INTRODUCCIÓN:

De acuerdo con la Food and Drug Administration (FDA), los respiradores N95, son dispositivos de protección respiratoria diseñados para lograr un ajuste facial y una filtración eficiente de partículas. Estos dispositivos protegen al usuario de partículas contaminantes suspendidas en el aire, como aerosoles, humo o polvo, así como de líquidos. En general, los respiradores N95 tienen una gama amplia de uso que incluye el campo de la construcción, el campo hospitalario, entre otros campos industriales. La denominaión N95 denota dos cosas. La primera de ellas es que, durante las pruebas realizadas por los fabricantes, estos respiradores pueden bloquear al menos 95% de partículas muy pequeñas (tamaño promedio de 0.3 micras). En segundo lugar, estos respiradores no son resistentes a aceites (FDA 2020b). El organismo competente para otorgar una certificación N95 es el National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH) el cual forma parte de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Por otro lado, dado que un subgrupo de respiradores N95 son diseñados específicamente para el uso en ambientes hospitalarios para proteger tanto al paciente como al profesional de la salud de la transferencia de microorganismos, fluidos corporales y material particulado, la aprobación para comercialización de estos respiradores N95 destinados al uso médico es competencia de la FDA. Esta entidad gubernamental de los Estados Unidos puede autorizar incluso la venta (dentro del territorio americano) de respiradores N95 por fuera de su tiempo de caducidad siempre que hayan sido previamente evaluados y cumplan con las condiciones de almacenamiento requeridas (CDC 2020c). De este modo, los respiradores N95 de uso sanitario son considerados como dispositivos médicos que forman parte del arsenal de equipos de protección personal (EPP) recomendados por distintos organismos internacionales (OMS, CDC, FDA) para protección respiratoria en ambientes hospitalarios (CDC 2020b). Estos dispositivos, en conjunto con otras medidas de prevención, ayudan a reducir el riesgo de infección por agentes biológicos adquiridos por vía respiratoria, como bacterias (Mycobacterium tuberculosis, Legionella) o virus (del sarampión, influenza, Severe Acute Respiratory Syndrome-SARS, entre otros) (Balazy et al. 2006; Cascella et al. 2020). METODOLOGÍA Se realizó una búsqueda bibliográfica que tuvo el objetivo recabar publicaciones científicas y académicas pertinentes al uso prolongado y la reutilización de los respiradores N95. Para ello se buscó sistemáticamente en las principales bases de datos, tales como MEDLINE vía PubMed y en Cochrane Library. Así mismo, se realizó una búsqueda manual en las páginas web de grupos dedicados a la investigación y educación en salud, tales como la World Health Organization (WHO) y Centers for Disease Control and Prevention (CDC), Food and Drug administration (FDA) y NIOSH. Finalmente, se buscaron estudios adicionales que pudiesen haber escapado a las búsquedas sistemáticas con una estrategia de “bola de nieve” mediante la revisión de las listas de referencias de los estudios primarios y revisiones narrativas seleccionadas que sean de relevancia.

ANALISIS:

Este reporte breve de la literatura ha condensado tanto guías de práctica clínica, evaluaciones de tecnologías sanitarias, así como revisiones narrativas concernientes al uso prolongado y reutilización de los respiradores N95 en el contexto de una pandemia que ha afectado de manera grande los suministros de dichos dispositivos médicos. Este documento busca responder si las estrategias de uso prolongado y reutilización de respiradores N95 tienen un adecuado perfil de seguridad, es decir, que sean estrategias que no incrementen el riesgo de transmisión o infección por virus respiratorios. De la literatura revisada se conoce que las estrategias de uso prolongado y reutilización limitada ya han sido implementadas anteriormente en otros países durante epidemias pasadas ocasionadas por virus respiratorios. En ese sentido, estas prácticas no son ajenas al contexto en el que se encuentran diversos países a causa del COVID-19. La CDC recomienda que ante la escasez de respiradores N95 se considere implementar las estrategias de uso prolongado y re-utilización de dichos dispositivos médicos y que es facultad de cada establecimiento de salud la toma de decisiones respecto a cuál estrategia es más factible de ser implementada. A través del NIOSH, la CDC describe una miríada de medidas preventivas conjuntas que se deben aplicar una vez que se ha decidido implementar las estrategias de uso prolongado o reutilización o ambas. Esto con el objetivo de disminuir al máximo los riesgos de transmisión y auto-inoculación que devienen del contacto con la superficie de un respirador N95 potencialmente contaminado. Dentro de las medidas preventivas más relevantes se encuentran el desechar inmediatamente los respiradores que se encuentren visiblemente dañados o contaminados y lavarse las manos con agua corriente y jabón antes y después de manipular los respiradores. APIC por su parte emite recomendaciones en consonancia con lo expresado por CDC, pero precisa que, entre las dos estrategias, se prefiere el uso extendido por sobre la re-utilización debido a que la primera condiciona una menor manipulación del respirador y por consiguiente conferiría un menor riesgo de transmisión o auto-inoculación. Sin embargo, de tener que reutilizar el respirador, entonces precisa recomendaciones para ello. La evaluación de tecnología sanitaria desarrollado por CADTH revisa y evalúa la evidencia entorno a la seguridad del uso y reutilización de respiradores N95, encontrando evidencia limitada. No obstante, los autores de esta ETS presentan los resultados de un estudio y tres guías de practica clínica que señalan que las prácticas de uso y reutilización de respiradores pueden emplearse en situaciones de escasez de estos dispositivos limitando su reutilización a un máximo de cinco veces consecutivas. La revisión narrativa de la literatura no solo revisa las recomendaciones existentes acerca del uso prolongado y reutilización limitada de los respiradores N95, sino que realiza una revisión y análisis de la literatura publicada para evaluar dichas estrategias desde la perspectiva de cuatro factores que se cree que pueden influenciar el riesgo de transmisión o contagio de patógenos infecciosos durante el uso prolongado o la re-utilización prolongada. Es importante señalar que, al momento, ninguna guía ni estudio ha podido precisar por cuánto tiempo se pueden utilizar prolongadamente los respiradores ni cuántas reutilizaciones se pueden realizar para un mismo respirador. No obstante, la evidencia contenida en los estudios incluidos parece señalar que los profesionales de la salud pueden tolerar largos periodos de tiempo (en promedio 5.8 a 6.6. horas) con los respiradores puesto y que, de necesitarse la reutilización, un margen seguro que garantice que no disminuya la funcionalidad protectora del respirador es de 5 reutilizaciones. CONCLUSIONES Actualmente, existe una escasez de EPP como los respiradores N95 en el mercado nacional e internacional. De este modo, surge la necesidad de evaluar estrategias basadas en evidencia y en experiencia que puedan contribuir a preservar los suministros de estos dispositivos médicos necesarios para la protección de los profesionales de la salud en medio de la pandemia del COVID-19. En primer lugar, se ha observado que tanto la estrategia de uso prolongado como la de reutilización limitada de los respiradores tienen un mínimo riesgo de contagio o transmisión de agentes patógenos a los profesionales de la salud. Por otro lado, de la literatura revisada se puede concluir que es preferible el uso prolongado de los respiradores N95 por sobre la re-utilización limitada para minimizar la manipulación del respirador y en consecuencia reducir al mínimo los riesgos de transmisión y auto-inoculación. En condiciones de desabastecimiento, cuando sea necesario prolongar la vida útil de los respiradores N95 ya distribuidos entre los profesionales de la salud, se puede optar por la re-utilización limitando esta a un máximo de cinco veces por respirador y haciendo énfasis en la implementación de otras medidas preventivas como una adecuada higiene de manos antes y después de la manipulación del respirador, el correcto almacenaje en contenedores limpios y transpirables, y el uso de escudos faciales.

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