Tomografía por emisión de positrones (PET) en la evaluación de pacientes con deterioro cognitivo
Positron emission tomography (pet) to assess cognitive impairment

Publication year: 2014

INTRODUCCIÓN:

La demencia es un síndrome clínico progresivo de deterioro cognitivo en gran medida irreversible. La enfermedad de Alzheimer (EA) es la forma más común, representando alrededor de dos tercios de todos los casos. El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen neurológico y mental complementado con pruebas de laboratorio y estudios de neuro-imágenes. Se postula el uso de la tomografía de emisión de positrones (PET) en pacientes con demencia, especialmente en EA, para el diagnóstico inicial y diferencial de la enfermedad y en pacientes con deterioro cognitivo mínimo (DCM) como factor pronóstico de evolución a EA.

TECNOLOGÍA:

La PET es un método de imágenes de medicina nuclear que permite obtener información acerca de la funcionalidad de los tejidos. Se administra una molécula marcada con un isótopo emisor de positrones. El radio-trazador más utilizado es el 18-FDG que identifica cambios metabólicos funcionales del tejido cerebral en pacientes con deterioro cognitivo. Otros marcadores más recientes en estudio son el Pittsburgh componente B (PIB) y florbetapir, los cuales identifican depósitos de amiloide.

OBJETIVO:

Evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de PET en pacientes con deterioro cognitivo.

MÉTODOS:

Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas (incluyendo Medline, Cochrane y CRD), en buscadores genéricos de Internet, agencias de evaluación de tecnologías sanitarias y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas, ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS) y económicas, guías de práctica clínica (GPC) y políticas de cobertura (PC) de otros sistemas de salud cuando estaban disponibles. RESULTADOS; Para PET-FDG se seleccionaron una RS y un meta-análisis, mientras que para PET-PIB se seleccionó una RS. Además se identificaron siete GPC, tres ETS y 13 PC para PET independiente del trazador.

CONCLUSIONES:

La evidencia encontrada para uso de PET-FDG es de moderada calidad metodológica y no evalúa desenlaces clínicos. Las guías de práctica clínica y evaluaciones de tecnología sanitaria encontradas no la recomiendan, o lo hacen sólo en caso de duda diagnóstica tras el manejo diagnóstico convencional. Algunos agentes financiadores solamente la consideran dentro de sus coberturas para diferenciar enfermedad de Alzheimer de demencia fronto-temporal en casos seleccionados. En el caso de PET-PIB la evidencia es de baja calidad metodológica y no es recomendada por guías de práctica clínica, evaluación de tecnologías sanitarias ni políticas de cobertura ya que la consideran experimental.

INTRODUCTION:

Dementia is a progressive clinical cognitive impairment syndrome mostly irreversible. Alzheimer's Disease (AD) is its most common form, accounting for approximately two thirds of all the cases. Its diagnosis is based on the clinical record, neurological and mental assessment along with laboratory tests and neuroimaging procedures. The use of Positron Emission Tomography (PET) is proposed in patients with dementia, specially AD, for initial and differential diagnosis of the disease and in patients with minimal cognitive impairment (MCI) as a prognostic factor of progress to AD.

TECHNOLOGY:

PET scan is a Nuclear Medicine Imaging technique that allows obtaining information about the activity of tissues. One molecule labeled with a positron emitter isotope is administered. The most commonly used radiotracer is 18-FDG, which identifies the functional metabolic changes of brain tissue in patients with cognitive impairment. Other more recent study markers include the Pittsburgh compound B (PIB) and florbetapir that identify the amyloid deposits.

PURPOSE:

To assess the available evidence on the efficacy, safety and coverage related aspects regarding the use of PET scan in patients with cognitive impairment.

METHODS:

A bibliographic search was carried out on the main databases (such as MEDLINE, Cochrane and CRD), in general Internet engines, in health technology assessment agencies and health sponsors. Priority was given to the inclusion of systematic reviews; controlled, randomized clinical trials (RCTs); health technology assessments (HTAs) and economic evaluations (EEs); clinical practice guidelines (CPGs) and coverage policies of other health systems, when available.

RESULTS:

For PET-FDG, one SR and one meta-analysis were selected, while for PET-PIB one SR was selected. Also, seven CPGs, three HTAs and thirteen CPs for PET were found, regardless of the tracer.

CONCLUSIONS:

The evidence found for the use of PET-FDG is of moderate methodological quality and does not assess clinical outcomes. The clinical practice guidelines and health technology assessments found do not recommend it or recommend it just in case of diagnostic uncertainty after conventional diagnostic management. Some health sponsors only cover it to differentiate Alzheimer's disease from frontotemporal dementia in selected cases. In the case of PET-PIB, the evidence is of poor methodological quality and is not recommended by the clinical practice guidelines, health technology assessments or coverage policies since they consider it experimental.