Evaluación de técnicas de amplificación de ácido nucleico (NAT) para detección del virus de la inmunodeficiencia humana, hepatitis C y hepatitis B en bancos de sangre
Assessment on nucleic acid amplification techniques (nat) for human immunodeficiency, hepatitis C and hepatitis B virus screening in blood banks

Publication year: 2015

CONTEXTO CLÍNICO:

Las transfusiones de sangre y hemoderivados constituyen una terapéutica frecuente en la actualidad. Sin embargo, si no se toman las medidas necesarias, quienes reciben las donaciones pueden contraer ciertas enfermedades. Disminuir los riesgos de la transmisión de enfermedades infecciosas es un requisito indispensable para los servicios de medicina transfusional.Para tender a la eliminación de este riesgo, se pueden implementar tres tipos de estrategias: a) tratar los componentes con métodos para inactivación de patógenos, con la finalidad de eliminar agentes infecciosos, b) implementar políticas para la captación del donante no relacionado, habitual y responsable y c) aplicar métodos para detección de infecciones transmisibles con una mayor sensibilidad. En relación a esto último, la detección de marcadores serológicos para infecciones transmisibles por transfusión es muy eficiente y ha reducido de manera importante el impacto de esta complicación transfusional en las últimas décadas.1, 2 Sin embargo, existe un período de ventana, en el cual un donante infectado y potencialmente infectante, no presenta niveles dosables de marcadores serológicos; por este motivo se ha postulado el uso de técnicas que permitan la detección en este período de ventana. Un ejemplo de ellos es la técnica NAT (por sus siglas en inglés: nucleic acid amplification Technology), la cual es una prueba de biología molecular que se ha postulado a nivel mundial desde 1999, para la detección del material genético de los virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), hepatitis C (VHC) y hepatitis B (VHB) con el fin de disminuir el período de ventana de no-detección, en las muestras provenientes de donantes infectados.

TECNOLOGÍA:

NAT se realiza mediante la realización de los siguientes pasos básicos: la preparación de la muestra, la amplificación de secuencias de ácido nucleico, y la detección de productos de amplificación (amplicons).

OBJETIVO:

Evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura de la técnica de amplificación de ácido nucleico en forma rutinaria para la detección del virus de la inmunodeficiencia humana, el virus de la hepatitis C y el de la hepatitis B en muestras de sangre de donantes.

MÉTODOS:

Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas (incluyendo Medline, Cochrane y CRD), en buscadores genéricos de Internet, agencias de evaluación de tecnologías sanitarias y financiadores de salud utilizando la siguiente estrategia: (Nucleic Acid Amplification Techniques[Mesh:NoExp] OR Amplification Tech*[tiab] OR Nucleic-Acid Amplificat*[tiab] OR DNA Amplificat*[tiab] OR RNA Amplificat*[tiab] OR NAT[tiab]) AND (Blood Donors[Mesh] OR Blood Don*[tiab] OR Blood Banks[Mesh] OR Blood Bank*[tiab]). Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias y económicas, guías de práctica clínica y políticas de cobertura de otros sistemas de salud cuando estaban disponibles.

RESULTADOS:

Para el siguiente informe se incluyeron dos estudios observacionales, una revisión no sistemática, cuatro GPC, una ETS, seis normas y dos evaluaciones económicas.

CONCLUSIONES:

Si bien existe escasa evidencia de moderada calidad metodológica que muestra que la utilización de la técnica de amplificación de ácido nucleico (NAT) es efectiva en la detección de los virus de la inmunodeficiencia humana, hepatitis C y hepatitis B en el período ventana serológico, la magnitud del beneficios de su aplicación en forma rutinaria en muestras de sangre de donantes no ha sido aún aclarada. Si bien el uso de NAT se encuentra muy extendido en el mundo y muchas normativas y guías internacionales lo recomiendan; su implementación no es mandatorio en muchos otros países. La Organización Mundial de la Salud aún no lo recomienda en forma rutinaria para todos los países, sobre todo debido a que se estima que los potenciales beneficios de su aplicación son bajos a expensas de un alto costo. Su uso estaría más justificado en contextos con una mayor prevalencia e incidencia de infecciones transmisibles por la sangre.